El amor es tan delicado como lo dice la palabra.
Simula un cristal repleto de sensaciones y un profundo sentimiento que puede
brillar.
El amor hacia una persona, sabemos que es verdadero, porque; cuando se nos cae
nuestro mundo en pedazos, cuando sentimos que no hay luz para romper la
oscuridad, es ahí cuando miramos y recurrimos a esa persona. El amor es frágil
y delicado, como si al minucioso golpe se rompiera, cuando las olas inundan la
arena y
no podemos encontrar el camino a
casa es así cuando miramos a esa persona. Es en ese momento donde vemos perdón,
verdad, claridad, asimilados lo que idealizábamos con la realidad que tenemos
frente a los ojos.
El amor apareces como un sueño, como un caleidoscopio de colores que nos cubre
y nos da todo lo que necesitas, cada aliento que respiramos lleva la fragancia
que produce su persona al rozarnos.
El amor es así, loco, raro. Es un conjunto de melodías que nos hacen exaltar,
avanzar, dejarnos ser, exploramos nuestro cuerpo con otro, encendemos un fuego
interno profundo a las caricias ajenas, encontramos un lugar al que llamamos
universo, porque en cada beso viajamos a ese lugar donde nada mas importa,
donde la paz nos invade, nos deja soñar, miramos lo largo que es el camino y
solo sonreímos, porque no nos importa cuánto allá que caminar para cumplir las
metas que deseamos que sean como planeamos en cuanto a todo lo que amamos.
Amar es producto del amor que se siente, el amor y el amar van de la mano, van
a la par, amamos, somos amados, nos amamos, así como dice la palabra “Nos”
hablamos en plural porque cuando es reciproco podemos nombrarlo así, dejando
que nuestros pensamientos se fusionen con los ajenos de esa persona y ver que
tanto somos capaces de superar los límites para avanzar y concretar.