No quiero escuchar más cosas al oído, que solo son susurros
para calmar mi angustia por toda esa tormenta que me podes culpar, pero que en
realidad, jamás la supiste frenar cuando la provocaron ajenos.
Esos ajenos, que hoy elegís y siguen siendo tu opción ante tu propia relación.
Esta es mi triste fortuna, amar y decidir partir, porque para que sentir amor si soy como una ficha de ajedrez, que mueves de acuerdo a tus jugadas ante los demás, ya está, la vida debe continuar.
Esos ajenos, que hoy elegís y siguen siendo tu opción ante tu propia relación.
Esta es mi triste fortuna, amar y decidir partir, porque para que sentir amor si soy como una ficha de ajedrez, que mueves de acuerdo a tus jugadas ante los demás, ya está, la vida debe continuar.
De seguro jamás entiendas lo que es sentir este dolor que
corta el alma, que te hace un nudo en la garganta y molesta en el estómago. Las
personas siempre somos distintas, pero el secreto de funcionar, es encajar,
claramente jamás encajamos. Esta boba por amor, callo y acepto. Y ante cada
reclamo obviamente, era un capricho.
No sabía que pedir respeto es un capricho, no sabía que pedir ante determinadas cosas ser prioridad sea un capricho.
No sabía que pedir respeto es un capricho, no sabía que pedir ante determinadas cosas ser prioridad sea un capricho.
Ante todo lo que he visto, sentido y vivido, me considero
por ende, la mujer más caprichosa, pero con un ideal del amor, del respeto y de
lo que es la pareja, muy diferente a quien elegí en su momento para caminar.
A medida que las horas pasan, las hojas de mi libro se
adelantan, hay capítulos que me hicieron derramar muchas lágrimas, hay otros
que me fueron un desahogo, pero pese a todo, me siento libre al escribir,
porque cada cosa, es real, es tal como la viví, la vi y la oí. Es mi verdad y
contra eso, no hay nadie que me pueda cuestionar.