jueves, 29 de septiembre de 2016

Esto invade mi ser, quiero que te quedes porque de esta manera me siento salvada. Levanto mi bandera, hecha con mi ropa, es una revolución, supongo. Entre mil caminos eh encontrado mi paz interior, llegando a lo más alto que alguna vez estuve, eres más que una oportunidad que tomo para seguir soñando, porque cuando las lagrimas caían por mi rostro pensando que había perdido algo que no podría reemplazar, tu llegada me hizo sentir una inmensa tranquilidad.
A veces derramo lágrimas, pero prometo que aprenderé de mis errores, muchas veces intentamos todo pero no tenemos éxito, también hay otras que obtenemos lo que queremos pero no lo que necesitamos, y hay noches que nos sentimos cansados pero no podemos dormir, nos estancamos en una marcha del camino, pero todo aquello finalizo, y la verdadera historia de todo aquello que no me dejaba llegar a la cima, era porque mi esencia estaba estancada.
Pero un día me abrí al mundo, deje mi corazón marchar y encontrar su dirección, y en ese estado desconocido en aquel momento de estar muy enamorada comencé a elevarme a la cima de las cosas que me llenaban de satisfacción.
Me acerque a una fuente, no era la típica de los deseos, pero lance junto a una moneda un deseo en aquel pozo, no me preguntes cual fue, porque no entenderías hoy el porqué de aquello, pero te mire mientras la dejaba caer y ahora estas en mi camino. Puedo cambiar cualquier cosa en el mundo, hasta cambie pequeñas falencias que golpeaban mi alma, y por cualquier deseo dejaría que una vez más el cambio toque mi ser para seguir sujetando tu pequeña mano, porque tengo la capacidad de ver el futuro y es real, la vida nos tiene un futuro preparado y te aseguro que se fantástico.
Hace un tiempo atrás sabía que el amor verdadero llegaría a mí, sabía que vendrías a mí y aquí estas, dándome la oportunidad de vivir y descubrir. Una tormenta perfecta nos invadió, nos sirvió para darle fruto a esto que hoy es tan real, porque ahora que sos mía, no hay camino de vuelta, apuesto mis esperanzas por recorrer el mundo con nuestros deseos.
Cuando pase el tiempo recuerda mis palabras, este amor te hará elevar, como un ave, un ave sin jaula que puede volar en libertad, pero con los pies sobre la tierra, si escoges irte no te vayas, Todavía estoy luchando por esto.
Lo increíble de la vida, donde el amor llega y no solo te completa el corazón de verdadero amor sino que trae un pequeño obsequio para llenarme de esperanzas y disfrutar con plenitud cada momento entre nos.

viernes, 23 de septiembre de 2016

Muro


Alto, fuerte, a veces temeroso, gris, inmenso por momento, a veces su altura disminuye, pero vuelve a elevarse, así es este Muro.
Es el que antes solo aparecía en los momentos más desequilibrados, pero jamás tan alto, tan fuerte, y con tantas capas impermeables, hoy está firme, inamovible, está ahí, sujetando las sensaciones, cubriendo el corazón, intentando mantener unidas todas esas partes que se desunieron. Su función es proteger la parte más delicada de un ser humano, "el corazón", ese órgano vital para la vida, ese mismo que se acelera cuando un aroma nos pone la piel de gallina, el mismo que palpita aceleradamente cuando nos encontramos en una situación caótica o en esos momentos donde nuestro cuerpo exalta de sensaciones cálidas, el mismo que nos indica con su palpitar que estamos vivos y nos acompaña en cada momento donde debemos ser nosotros, donde caminamos y decidimos. 
Este muro aparece solo, cuando ya está al punto del quiebre el corazón. Qué extrañeza es pensar que un órgano es el que nos hace sentir o por lo menos es lo que creemos, estudios científicos afirman que las sensaciones son producto del cerebro y no del corazón, que solo es un órgano que palpita para impulsar la sangre que nos recurre por todo el cuerpo. Pero cuando sentimos, específicamente cuando la angustia nos quiebra la voz, es más simple decir "me duele el corazón", "me lastimaron el corazón", solo por una cuestión de fonética, abreviación de una explicación más amplia, solo por el hecho de una costumbre lingüística, cultural y social de años atrás que trascendió y se estableció.
En cuestiones literarias u de la vida cotidiana, no es necesario expandirnos por lo científico, no es necesario, sobran los detalles sobre fisiología, anatomía o histología humana, porque nada de lo que digan las enciclopedias, van a hacer que no pase por nosotros, por nuestro cuerpo, nuestros órganos, nuestro corazón esas sensaciones que transmite el cerebro,
Hasta el funcionamiento de nuestro cuerpo es complejo de explicar y aun más de entender si no tenemos el deseo de saber, porque no lo sería la vida y el asunto de las sensaciones y sentimientos, no podía ser fácil, tenía que ser un gran desafío dentro de la travesía de descubrir la vida. Y al ir descubriendo la vida descubrimos los sentimientos, y a través de ellos lo que son las sensaciones. El sentimiento de amor, ese que nos ha desvelado, acelerado el corazón cuando nuestro cuerpo se encontraba rozando con el ser que nos despertó el amor, ese deseado amor, ese que tanto se espera y tarda en llegar y cuando llega no es fácil de congeniar, ese que tanto hablan pero que realmente pocos lo sienten. El amor es el que se liga a los deseos y directamente lo relacionamos con el corazón, porque es él, el que nos indica que ese aroma cerca nuestro es el que quisiéramos sentir cada mañana, es el que se exalta cuando los suspiros de excitación nos delatan con el palpitar del mismo, es el que nos impulsa a esos actos descabellados por solo decir "lo hice por amor", el amor es el que nos llena de felicidad. El amor es el primer sentimiento que descubrimos, pero después de ese maravilloso estado, llegan los que no tanto nos agradan, sigue la decepción, ese sentimiento que nos arrebata los sueños, por encontrarnos con algo que realmente no es. Decepción, es el estado causado por un desengaño, es cuando descubrimos que fuimos engañados, que nos mintieron, nos traicionaron, no fueron leales ni sinceros, cuando los actos no coinciden con las palabras y nos sentimos devastados, con un nudo en la garganta, con una presión en la boca del estómago que podría explotar en cualquier momento, sentimos como se cristalizan nuestros ojos y de apoco las lágrimas por más que queramos contenerlas comienzan a caer lentamente. Es increíble como nuestro cuerpo puede expresar lo que sentimos, como nos delata y nos cambia hasta el color de nuestra piel, el sentido de nuestra mirada y hasta incluso puede quebrarnos la voz. La tristeza es ese estado más caótico, uno de los peores que podemos conocer, porque nada de lo que podamos decir o escuchar podrá calmar eso que sentimos. Hay diferentes maneras de sentirla, diferentes maneras que nos atraviese el cuerpo e incluso grados, la verdadera tristeza, la profunda, es esa que nos aniquila el alma, la que nos hace llorar sin cesar, la que hace que sintiéramos el mundo frío, como si un vidrio lentamente atravesara la superficie del corazón, es ese dolor que por más palabras se es difícil de explicar en su totalidad, es sentir como la luz de tu vida se desvanece por más intentos de escapar de ella.
Es por eso que El Muro se levanta, son barreras que suben juntas a la cima, sin dejar que este quede al descubrimiento, es el que nos aparta de sentir intensamente, el que nos pone un freno antes de estallar y destruir las señales que son remitidas por nuestro sistema nervioso. El mundo es objetivo y real, siendo captado por los sentidos, dice Aristóteles. Los sentidos son los cinco elementos vitales que poseemos, a través de ellos descubrimos las sensaciones que nos producen las cosas y las personas.
El muro es el que protege la integridad que nos queda y nos permite frenar antes de estallar.

lunes, 29 de agosto de 2016

Un lugar en este corazón hambriento.

Seamos honestos, es un delirio querer alcanzar estrellas en el aire. ¿Nos queda alguna razon para seguir buscando delirios? ¿No es hora de enfrentar la realidad?
No quiero que te vallas, pero este domingo al tener libre por la tarde, me sentare a esperar qué es lo que sucede y si luego de la verdad llegará la paz por dentro.

sábado, 14 de mayo de 2016

diminuto universo

Ganar puede ser una palabra de utilización cotidiana, implicando que se gana cualquier objeto con o sin valor, solo dependiendo del hecho de tenerlo como propio.
La bendición de ganar es eso que exalta tu alma por consagrarla en paz, por recargar tu cuerpo de felicidad, esa es la verdadera felicidad que explora todas las sensaciones en una sola emoción, una risa que generamos en otro, un abrazo sincero de quien queremos y nos sentimos queridos, la llegada de un ser que ilumina un camino. Eso es ganar, ganar paz interior, sentimientos sinceros, ganar más que cualquier objeto, ganar algo que nos cambia por dentro y regenera nuestra esencia.
A veces creemos perder, si, puede que podamos perder muchas cosas a lo largo de la vida, cosas de valor, cosas que no eran esenciales, pero también esas cosas que nos desmoronan el alma, un abrazo que ya no estará de quien amamos, una palabra de consuelo, una mirada de compañía, una risa cómplice, una persona que implicaba parte de lo que nos consideramos como persona. Podemos perder mucho de eso, pero hay en determinadas situaciones de la vida que creemos perder, pero en sí, estamos ganando. Perdemos porque sentimos dolor, tristeza, pero ganamos con el tiempo, ganamos paz, experiencia y sabiduría para la próxima batalla donde expongamos los sentimientos.
Los sentimientos, a decir  “sentimientos “que palabra tan amplia, delicada y sensible, que descubrimos con el correr del tiempo que transcurrimos en el camino de la vida. A veces tan pequeños, otros tan profundos, a veces contradictorios y otras tan fuera de lo que necesitamos, esperamos o deseamos. Pero no hay nada que pueda quitarnos esa satisfacción de sentir, ese beneficio que como seres humanos tenemos, que es poder sentir, ya sea a través de cualquier situación, momento o experiencia. Esa tristeza que nos destruye el corazón al llorar por extrañar, sentir que nos falta algo, ese dolor que nos apuñala el alma a encontrarnos frente a tanto dolor. Pero también están esos sentimientos que nos hacen sentir vivos, el amar por ejemplo, ese amor que nos vuelve completos seres hipnotizados, donde vemos todo de color de rosas, volamos, experimentamos, nos dejamos llevar por mimos y caricias, que sentimiento tan placentero el amar, el estar enamorado, donde pareciera que el mundo es perfecto, donde el universo es tan diminuto frente a tanto amor. El querer, es otro de los sentimientos que nos dan vida, querer por lo que es una persona, por la grata compañía, por la luz que nos brinda al compartir. El orgullo es uno de los sentimientos que muchas veces es difícil de entenderlo, otras veces mal implementado, a veces se utiliza el orgullo para mantenerse en una postura y no para sentirse orgulloso de los logros propios o ajenos, pero cuando es un orgullo correcto es gratificante sentirlo.

A fin de palabras, que rebuscado parece todo cuando nos perdemos en los problemas, pero que fácil parece cuando solo nos centramos en la tranquilidad y en reflexionar lo que realmente son las cosas de la vida. 

domingo, 3 de abril de 2016

Soy buena para perder el tiempo, a veces. Me pierdo en mi imaginación, entre letras y hasta con algunos ritmos que yo solo puede descifrar.
Me gusta comer queso, en pizzas, tostadas, pastas, y hasta en cualquier alimento el queso es mi mayor y más rica combinación.
Soy así de esta manera, eufórica, también suelo tener esos momentos de tranquilidad, suelo ser inquieta y otras muy quieta. Me fascina mirar la luna, me gusta observarla y pensar que es lo que hay allá en el universo.

Si quieres saber de mí, aquí va lo que te puedo contar:
Te diré que hay una parte de mí, que solo aparece si estamos cerca, te dejaré ver todo de mí, desde mis sueños hasta mis más grandes miedos. Si quieres oír qué vive en mi cerebro y mi corazón, es muy simple porque cuando me dejo ser, no hay barreras ni manera que pueda inhibirme, simplemente observa.  Para tu información, a veces  existe la confusión del como soy, esa mezcla de simpatía con seriedad, timidez y locura, todo se combina.
Me gustan los sustantivo, adverbio o adjetivo, me gusta jugar con las palabras, buscarles el sentido, que rimen con lo que se quiere decir, creo mucho en ellas, muchas veces fueron el motivo de grandes decepciones, pero mi esencia es así, creer en el sentido de cada palabra.
Me encanta el sonido de los pianos y hacer sonreír a alguien. Me encanta ver que con un gesto, una mirada o una palabra alguien sonríe, es sentirte vivo, darle oxígeno al alma para seguir adelante.
Me encantan los detalles, esas cosas que para muchos son tontas, pero que a mí me exaltan el corazón y me sacan la sonrisa más sincera.
Creo que finalmente encontré un mejor lugar para empezar, intentando dejar atrás pequeñas u grandes cosas que me llevaron a creer cosas que no eran ciertas, pero que de apoco y creyendo un poquito en mi puedo volver a sentir con el corazón y enfocarme en lo que me apasiona, como escribir estas palabras, un deseo un sueño, una profesión, en si una pasión por las palabras y poder escribir. No me importa si tendré éxito, si me ira bien, solo hacer lo que me gusta, la felicidad no pasa por lo material, por lo que ganaras, ni lo que te darán, la felicidad es sentir cuando haces, disfrutar de lo cotidiano, hacer lo que toda la vida te dará satisfacción, satisfacción personal.
He estado pérdida, sin encontrar  las palabras para decir lo que tenía dentro, perdiendo todo mí tiempo atrapada en el ayer, en miedos, recuerdos y sentimientos inconclusos. Ese terror de soltar, ese miedo a que lastime, lastimen, hieran, destruyan la poca integridad, pero a veces, sucede que con voluntad propia, usando la razón y tratando de enfocarnos en un camino certera, las ganas y la vitalidad reaparece , y es ahí cuando el “basta” es el final y el inicio de una nueva etapa. 

domingo, 27 de marzo de 2016

a veces.

Esta noche eres completamente mía, tus besos son los que me llevan a descubrir el universo, tus caricias unen las partes rotas de mi corazón. Tú me das amor tan dulcemente, un amor que no conocía, esos amores que solo creemos verlo en películas, pero es real y lo que parece una película son los recuerdos que llevamos viviendo y que me acompañan cada noche cuando no tengo tu calor para sentirme plena.
Esta noche, la luz del amor está en tus ojos, tus ojos iluminaron lo gris del día, esa mirada sincera me llevo a romper los esquemas y recorrer la aventura menos idealizada ni pensada. Mis preguntas son ¿Me amarás mañana? ¿Acaso es este un tesoro duradero? ¿O es sólo un placer del momento? ¿Puedo creer en la magia de tus miradas?
Ésta es una noche con palabras no mencionadas o talvez la noche donde se mencionan todas las palabras que una persona puede generar  en alguien. Las confesiones suceden porque sí, porque existe la necesidad de vomitar toda la verdad y expresar las sensaciones que recorrer nuestro cuerpo, entre recuerdos, sentimientos, deseos, metas y porque no un futuro cercano.
Dicen que las cosas que más necesitamos en la vida para experimentar la absoluta paz, suceden cuando menos las esperamos, cuando más desequilibrados estamos y desorientados, es ahí cuando el destino pone en juego todas sus cartas, pone sobre el camino de la vida la fusión del deseo y la necesidad, donde sin querer aparece esa conexión inexplicable, totalmente conjunta a lo irreal de lo que idealizamos para sacudirnos el mundo y darnos esa pizca de luz que necesitamos para despertarnos y reactivar ante la vida.
Puede que la idea de que el amor ya no existe se nos cruce por la cabeza, que las ilusiones se hallan apagado, que los deseos se guardaron y nuestro corazón se cierre con miles de barreras, pero cuando el destino quiere sorprendernos lo hace, nos pone enfrente a esa persona que nos ilumina, nos da luz para volver a sentirnos vivos, y en cada beso, cada caricia volver a despertar esas ilusiones apagadas y sacar a flor de piel todo lo que creíamos que había muerto. Dicen que a tanta tristeza, llega tanta felicidad, talvez no sea todo de golpe y si sea gradual, pero hay una felicidad para cada personaje y cada papel. La felicidad del amor es tan amplia como difícil de definir, porque el amor es loco, inaudito y una vez en la vida pasa que lo idealizado inconscientemente llega para salvarnos.
A medida que las pulsaciones aumentan, las preguntan del corazón y la razón se revolucionan,  ¿acaso mi corazón se romperá cuando la noche se encuentre con la estrella de la mañana? Es imposible no pensar en eso después que nos destrozaron el corazón y nos rompieron todos los sueños, pero ¿qué importa el mañana? Si en todo caso, la felicidad se encuentra en el hoy ¿no?
A veces, solo a veces, es cuestión de dejarnos llevar, dejarnos enamorar día a día para llegar a la máxima etapa del enamoramiento, que es ese momento donde tu mundo es un mundo compartido.
Me gustó haber conocido tu amor, es un amor del cual puedo estar segura. Un amor que me salvo de lo tormentoso, un amor que me hizo revivir, un amor sincero, de esos amores que no queres que el momento se termine. Porque no solo es el amor superficial, es el amor de dos almas, de una risa, de un pensamiento, de un hecho, donde las historias con el tiempo se fusionan y se comienza a escribir una misma historia con dos personajes principales, que a pesar de encontrarse entre obstáculos luchan y disfrutan los segundos donde solo pueden sonreír y conspiran en caricias la paz que se siente.
Así que dime cómo, porque no quiero preguntar de nuevo. ¿Me seguirás amando mañana?
Espero que tu respuesta sea un sí, porque deseo con todas las fuerzas que hay en mi ser poder día a día amar un poco más, para esforzarme en demostrarte que todo lo que antes te atormentaba lo pretendo alejar para que simplemente puedas sonreír, creer en que mi mayor deseo es que puedas sentir la plena felicidad, que puedas sentirte libre en querer aventurar cualquier locura junto a mí, sin importar nada más que tu risa que tanta paz me dio y me salvo de no perderme por completo en lo enfermizo de una mala relación.
Quiero tu felicidad, esa es mi mayor meta. Quiero tu sonrisa cada día para sentirme alguien vivo, quiero tu mirada tranquila para saber que vamos por buen camino, quiero tus latidos acelerados cuando te bese apasionadamente para sentir que el amor nos mantiene unidos a pesar de lo cotidiano que enfrentamos. 

miércoles, 23 de marzo de 2016

El amor es tan delicado como lo dice la palabra.
Simula un cristal repleto de sensaciones y un profundo sentimiento que puede brillar.
El amor hacia una persona, sabemos que es verdadero, porque; cuando se nos cae nuestro mundo en pedazos, cuando sentimos que no hay luz para romper la oscuridad, es ahí cuando miramos y recurrimos a esa persona. El amor es frágil y delicado, como si al minucioso golpe se rompiera, cuando las olas inundan la arena  y  no podemos encontrar el  camino a casa es así cuando miramos a esa persona. Es en ese momento donde vemos perdón, verdad, claridad, asimilados lo que idealizábamos con la realidad que tenemos frente a los ojos.
El amor apareces como un sueño, como un caleidoscopio de colores que nos cubre y nos da todo lo que necesitas, cada aliento que respiramos lleva la fragancia que produce su persona al rozarnos.
El amor es así, loco, raro. Es un conjunto de melodías que nos hacen exaltar, avanzar, dejarnos ser, exploramos nuestro cuerpo con otro, encendemos un fuego interno profundo a las caricias ajenas, encontramos un lugar al que llamamos universo, porque en cada beso viajamos a ese lugar donde nada mas importa, donde la paz nos invade, nos deja soñar, miramos lo largo que es el camino y solo sonreímos, porque no nos importa cuánto allá que caminar para cumplir las metas que deseamos que sean como planeamos en cuanto a todo lo que amamos.
Amar es producto del amor que se siente, el amor y el amar van de la mano, van a la par, amamos, somos amados, nos amamos, así como dice la palabra “mos” hablamos en plural porque cuando es reciproco podemos nombrarlo así, dejando que nuestros pensamientos se fusionen con los ajenos de esa persona y ver que tanto somos capaces de superar los límites para avanzar y concretar. 

domingo, 20 de marzo de 2016

Podes decir adiós es crecer.

Todo comienza con alguna acción de por medio y también todo concluye en algún momento, a veces porque lo deseamos, otras porque lo hace otro, así como a veces la vida toma otro rumbo y decide por sí misma.
Las rupturas tienen diferentes magnitudes, algunas se digieran más rápido y otras llevan su proceso. En esos procesos de intentar digerir lo que fue y no está, pueden aparecer fantasmas, adueñarse de los silencios y ser quienes sacuden los recuerdos. Los sueños construidos se empiezan a desintegrar, son el alimento para los fantasmas, las risas quedan como una mueca en el pasado, las lágrimas se convierten en nuestra lluvia cotidiana. Cuando se aprende a vivir en compañía, se olvida lo que es vivir en soledad. Pero la soledad vuelve cuando esa compañía ya no está, es volver a encontrarse con el frio de las noches, sin un gesto cada mañana o una palabra en medio de la tarde, son detalles que se convierten en costumbre, en un simple resumen de no sentirse solo.
Cuando todo eso se va, se desintegra, y solo quedan huellas y grietas en el alma, puede pasar que sin buscar, sin esperarlo, aparece quien pueda convertirse en la razón de tu risa más sincera, en quien te haga soñar sin prometerte nada en vano, quien solo acciona a lo que siente y cada acción te hace sentir un poco más.
Solemos aferrarnos a la frase de que “el amor es ciego”, muchos solo la nombrar sin alguna vez haberla podido aplicar en sus vidas, a quienes la citamos para referirnos a nuestras idioteces amorosas, sabemos cuanta verdad hay en ella. Amamos sin medidas sin haber recibido un gracias, amamos sin límites sin haber visto que del otro lado pudiera romper algún límite para demostrarlo, priorizamos más veces al otro que a nosotros mismos, lloramos, nos recriminamos, recriminamos, pero era más fuerte ese sentimiento por el otro antes que ver, que en el otro no había la misma intensidad al demostrar.
Todas esas grietas que un mal amor nos ha dejado, pueden ir curándose con besos sinceros, todas esas marcas que nos llenaron de miedos van desvaneciéndose cuando quien te abraza se aferra al calor de ese abrazo, todos los fantasmas que se quedaron con vos por culpa de una mala relación, quien te acaricia en cualquier hora del día los espanta con la sinceridad con la cual te ama observándote.
Puede pasar, y es que pasa, que cuando más lastimado estas, aparece ese quien no podes dejar de pensar, quien supera ese ideal y es real, quien te besa con el alma, quien te abraza con la intensidad de sus fuerzas, quien te hace el amor sonriendo entre suspiros.
El amor sincero, espontaneo, sano y tierno es real y se puede expresar, se puede sentir y puede ser reciproco, solo se necesita que llegue ese quien lo haga sentir y lo exprese.
No siempre tenemos la suerte de congeniar, pero cuando pasa, pasa en su totalidad, no hay calidez más placentera para el alma que sonreír amando, no hay abrazo más cálido que el que se desea cada día, no hay suspiro más inmenso que él que te genera esa persona cuando te acaricia el cuerpo y te lleva a descubrir lugres que jamás imaginaste.
El amor cuando es verdad, puede llevarte a descubrir lo más pleno de tu ser, donde ser vos mismo va a ser tu mejor arma y tu mayor debilidad, es amar sin nada más que amor en su totalidad. 

jueves, 17 de marzo de 2016

Quien pudiera entender las vueltas que la vida nos da cuando menos lo esperamos. 
Esas vueltas que descoloca nuestra equilibrio, tanto para bien como para mal. 
Esas vueltas donde tu mundo queda de pies y el corazón en alto, envuelto de ilusiones, risas, caricias, que en cada desenvoltura solo se encuentra más verdad, sinceridad, ¿ quien lo pudiera creer? Difícil de creer, pero a veces, a veces pasa, y nos deslumbra el alma y las perspectivas de lo que creímos amor cambia. 
Porque tenemos esa rara manera de pensar, creemos merecer el amor que recibimos, ese amor egoísta, que nos consume, que nos prohíbe, que en realidad no es amor, no es más que una relación enfermiza en la cual cedemos, permitimos, solo por complacer, y entendemos eso cuando aparece ese quien nos alimenta los deseos, nos acaricia el alma, nos acompaña y nos sonríe en cada paso. Ese amor existe, y también lo merecemos, eso es realmente amor. 
El amor es eso, eso tangible, el amor es aquel que sentimos cuando sonreímos, lloramos, cuando al crecer se alegran por nosotros o nosotros por el otro. Es amor cuando tu alma se desmorona y el otro inventa mil manera de acurrucan cada pedacito para curarlo. 
El amor es libertad, es sentir y expresar, es compartir y aventurar. 
El amor es esa dosis de energías para vivir y proyectar. 

domingo, 7 de febrero de 2016

Lo incoherente de lo lógico pero ilógico de caminar dejando que nuestra piel sienta a flor de piel. 
Querer abrirnos e ir cuidadosamente es una combinación que no se encuentra posible en el ámbito de los deseos y la euforia del vivir después de muchas decepciones. 
El sentir es inevitable, por mas barreras que impongamos, como ser humano necesitamos del sentir, ya sea una caricia, un rose, un beso, un suspiro, cualquiera sea el contacto es punta pie para despertar ese desequilibrio que nos evoluciona en placeres. 

sábado, 6 de febrero de 2016

Y de manera ilógica la paz comenzó por llegar. 
Su persona consumía mis ganas, opacaba mis deseos y sueños, la partida desmorono la poca fe que había, pero el tiempo de apoco se encargo de alimentar el alma, sustentar los deseos e incorporar ganas, sumando cariños sinceros, alejando el negativismo de las personas obsesivas y envidiosas. 
Hoy el mundo parece una isla llena de sorpresas, oportunidades y luz, lugar que quiero indagar.