Y de manera ilógica la paz comenzó por llegar.
Su persona consumía mis ganas, opacaba mis deseos y sueños, la partida desmorono la poca fe que había, pero el tiempo de apoco se encargo de alimentar el alma, sustentar los deseos e incorporar ganas, sumando cariños sinceros, alejando el negativismo de las personas obsesivas y envidiosas.
Hoy el mundo parece una isla llena de sorpresas, oportunidades y luz, lugar que quiero indagar.
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