jueves, 29 de septiembre de 2016

Esto invade mi ser, quiero que te quedes porque de esta manera me siento salvada. Levanto mi bandera, hecha con mi ropa, es una revolución, supongo. Entre mil caminos eh encontrado mi paz interior, llegando a lo más alto que alguna vez estuve, eres más que una oportunidad que tomo para seguir soñando, porque cuando las lagrimas caían por mi rostro pensando que había perdido algo que no podría reemplazar, tu llegada me hizo sentir una inmensa tranquilidad.
A veces derramo lágrimas, pero prometo que aprenderé de mis errores, muchas veces intentamos todo pero no tenemos éxito, también hay otras que obtenemos lo que queremos pero no lo que necesitamos, y hay noches que nos sentimos cansados pero no podemos dormir, nos estancamos en una marcha del camino, pero todo aquello finalizo, y la verdadera historia de todo aquello que no me dejaba llegar a la cima, era porque mi esencia estaba estancada.
Pero un día me abrí al mundo, deje mi corazón marchar y encontrar su dirección, y en ese estado desconocido en aquel momento de estar muy enamorada comencé a elevarme a la cima de las cosas que me llenaban de satisfacción.
Me acerque a una fuente, no era la típica de los deseos, pero lance junto a una moneda un deseo en aquel pozo, no me preguntes cual fue, porque no entenderías hoy el porqué de aquello, pero te mire mientras la dejaba caer y ahora estas en mi camino. Puedo cambiar cualquier cosa en el mundo, hasta cambie pequeñas falencias que golpeaban mi alma, y por cualquier deseo dejaría que una vez más el cambio toque mi ser para seguir sujetando tu pequeña mano, porque tengo la capacidad de ver el futuro y es real, la vida nos tiene un futuro preparado y te aseguro que se fantástico.
Hace un tiempo atrás sabía que el amor verdadero llegaría a mí, sabía que vendrías a mí y aquí estas, dándome la oportunidad de vivir y descubrir. Una tormenta perfecta nos invadió, nos sirvió para darle fruto a esto que hoy es tan real, porque ahora que sos mía, no hay camino de vuelta, apuesto mis esperanzas por recorrer el mundo con nuestros deseos.
Cuando pase el tiempo recuerda mis palabras, este amor te hará elevar, como un ave, un ave sin jaula que puede volar en libertad, pero con los pies sobre la tierra, si escoges irte no te vayas, Todavía estoy luchando por esto.
Lo increíble de la vida, donde el amor llega y no solo te completa el corazón de verdadero amor sino que trae un pequeño obsequio para llenarme de esperanzas y disfrutar con plenitud cada momento entre nos.

viernes, 23 de septiembre de 2016

Muro


Alto, fuerte, a veces temeroso, gris, inmenso por momento, a veces su altura disminuye, pero vuelve a elevarse, así es este Muro.
Es el que antes solo aparecía en los momentos más desequilibrados, pero jamás tan alto, tan fuerte, y con tantas capas impermeables, hoy está firme, inamovible, está ahí, sujetando las sensaciones, cubriendo el corazón, intentando mantener unidas todas esas partes que se desunieron. Su función es proteger la parte más delicada de un ser humano, "el corazón", ese órgano vital para la vida, ese mismo que se acelera cuando un aroma nos pone la piel de gallina, el mismo que palpita aceleradamente cuando nos encontramos en una situación caótica o en esos momentos donde nuestro cuerpo exalta de sensaciones cálidas, el mismo que nos indica con su palpitar que estamos vivos y nos acompaña en cada momento donde debemos ser nosotros, donde caminamos y decidimos. 
Este muro aparece solo, cuando ya está al punto del quiebre el corazón. Qué extrañeza es pensar que un órgano es el que nos hace sentir o por lo menos es lo que creemos, estudios científicos afirman que las sensaciones son producto del cerebro y no del corazón, que solo es un órgano que palpita para impulsar la sangre que nos recurre por todo el cuerpo. Pero cuando sentimos, específicamente cuando la angustia nos quiebra la voz, es más simple decir "me duele el corazón", "me lastimaron el corazón", solo por una cuestión de fonética, abreviación de una explicación más amplia, solo por el hecho de una costumbre lingüística, cultural y social de años atrás que trascendió y se estableció.
En cuestiones literarias u de la vida cotidiana, no es necesario expandirnos por lo científico, no es necesario, sobran los detalles sobre fisiología, anatomía o histología humana, porque nada de lo que digan las enciclopedias, van a hacer que no pase por nosotros, por nuestro cuerpo, nuestros órganos, nuestro corazón esas sensaciones que transmite el cerebro,
Hasta el funcionamiento de nuestro cuerpo es complejo de explicar y aun más de entender si no tenemos el deseo de saber, porque no lo sería la vida y el asunto de las sensaciones y sentimientos, no podía ser fácil, tenía que ser un gran desafío dentro de la travesía de descubrir la vida. Y al ir descubriendo la vida descubrimos los sentimientos, y a través de ellos lo que son las sensaciones. El sentimiento de amor, ese que nos ha desvelado, acelerado el corazón cuando nuestro cuerpo se encontraba rozando con el ser que nos despertó el amor, ese deseado amor, ese que tanto se espera y tarda en llegar y cuando llega no es fácil de congeniar, ese que tanto hablan pero que realmente pocos lo sienten. El amor es el que se liga a los deseos y directamente lo relacionamos con el corazón, porque es él, el que nos indica que ese aroma cerca nuestro es el que quisiéramos sentir cada mañana, es el que se exalta cuando los suspiros de excitación nos delatan con el palpitar del mismo, es el que nos impulsa a esos actos descabellados por solo decir "lo hice por amor", el amor es el que nos llena de felicidad. El amor es el primer sentimiento que descubrimos, pero después de ese maravilloso estado, llegan los que no tanto nos agradan, sigue la decepción, ese sentimiento que nos arrebata los sueños, por encontrarnos con algo que realmente no es. Decepción, es el estado causado por un desengaño, es cuando descubrimos que fuimos engañados, que nos mintieron, nos traicionaron, no fueron leales ni sinceros, cuando los actos no coinciden con las palabras y nos sentimos devastados, con un nudo en la garganta, con una presión en la boca del estómago que podría explotar en cualquier momento, sentimos como se cristalizan nuestros ojos y de apoco las lágrimas por más que queramos contenerlas comienzan a caer lentamente. Es increíble como nuestro cuerpo puede expresar lo que sentimos, como nos delata y nos cambia hasta el color de nuestra piel, el sentido de nuestra mirada y hasta incluso puede quebrarnos la voz. La tristeza es ese estado más caótico, uno de los peores que podemos conocer, porque nada de lo que podamos decir o escuchar podrá calmar eso que sentimos. Hay diferentes maneras de sentirla, diferentes maneras que nos atraviese el cuerpo e incluso grados, la verdadera tristeza, la profunda, es esa que nos aniquila el alma, la que nos hace llorar sin cesar, la que hace que sintiéramos el mundo frío, como si un vidrio lentamente atravesara la superficie del corazón, es ese dolor que por más palabras se es difícil de explicar en su totalidad, es sentir como la luz de tu vida se desvanece por más intentos de escapar de ella.
Es por eso que El Muro se levanta, son barreras que suben juntas a la cima, sin dejar que este quede al descubrimiento, es el que nos aparta de sentir intensamente, el que nos pone un freno antes de estallar y destruir las señales que son remitidas por nuestro sistema nervioso. El mundo es objetivo y real, siendo captado por los sentidos, dice Aristóteles. Los sentidos son los cinco elementos vitales que poseemos, a través de ellos descubrimos las sensaciones que nos producen las cosas y las personas.
El muro es el que protege la integridad que nos queda y nos permite frenar antes de estallar.