jueves, 31 de octubre de 2019

Luz ante la tristeza.
Claridad cuando aparece el anochecer. 
Pedacitos de magia que recargar el alma.
Ante el desafío del universo, aferrarnos a las almas de luz no llevan a abrazar la tristeza.
Jamás se nos prepara para afrontar los dolores más grandes, pero parece que el destino nos lleva cerca de quienes entre sus esencias a calmar un poquito ese dolor.

No hay día que no haga un recorrido por toda nuestra infancia y no me aferre para salir al mundo de esas veces que agarrabas mi mano para enfrentar los ruidos, fantasmas e incluso a la espera de los reyes magos.
Me falta mi compañero, el aventurero que me salvaba de las arañas y príncipes que podían romper mi corazón. Desde muy chiquitos prometimos cuidarnos y defendernos ¿ahora quien va a aconsejarme sobre las lecciones de amor? 
Tus ojos color cielo 
Tu risa que era el remedio para cualquier estado 
Tu humor que hacía de lo no grato una carcajada 
Tu humildad que te diferenciaba 
Tu empatía movía montañas y rompía cualquier prejuicio. 
Tu manera de contar tu historia te hacia un soldados en constante batalla. 

El brillo de tus ojos ante la inocencia de tus hijos era nuestro orgullo.