Tus ojos color cielo
Tu risa que era el remedio para cualquier estado
Tu humor que hacía de lo no grato una carcajada
Tu humildad que te diferenciaba
Tu empatía movía montañas y rompía cualquier prejuicio.
Tu manera de contar tu historia te hacia un soldados en constante batalla.
El brillo de tus ojos ante la inocencia de tus hijos era nuestro orgullo.
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