viernes, 30 de agosto de 2019

Estoy convencida, se que el esta con nosotros. Viaja de acá para allá, me visita a mi y se va a cuidarlos a ustedes. 
Se que el hace cosas increíbles para que nosotros podamos sonreír, nos alivia el alma cuando el insomnio se apodera de nuestros pensamientos, crea un escudo sobre sus hijos y pide en sueños que no lo olvidemos. 
Imposible olvidar al mosquetero que nos hizo disfrazar tantas veces con sus manías, tantas noches esperando que la risa interrumpa la seriedad, toda una vida sintiendo la fortaleza y el amor con sus actos. 
Aprendiendo de los errores y compartiendo las metas cumplidas, cada paso y logro se celebraba con una comida familiar, incluso los momentos mas tristes en silencios compartíamos cualquier situación. 
Enfrentando el mundo, aceptando lo que uno es, luchando por ser un poquito mejor, cuidando lo mas valioso y levantándonos ante cada caía, parte de su enseñanza fue y es esa. 
-aunque las lagrimas interrumpan una risa o la risa despierte entre lagrimas nada hace que el vació desaparezca, pero al observar nuestro entorno, podemos ver pedacitos de el, sobre todo en la esencia de sus hijos, pequeños herederos de su herencia, amores que nos mantienen vivos. 
Como ellos nos mantienen vivos, nosotros lo mantenemos vivo.

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