Mi primera cicatriz.
La miré y supe que sería inalcanzable. Aun así tenia que intentarlo.
me acerqué a ella. Abrí mi corazón y le dije dos frases;
La primera; Sé que mi próxima cicatriz llevará tu nombre.
La segunda; El tiempo siempre va a darme algo a favor, jamas me vas a poder olvidar.
Y así fue, tanto que la soga se estiro, termino cortándose. Fue doloroso, porque es difícil sostener, soltar, agarrar, tirar, querer soltar mientras te sujetan y viceversa. Pero el dolor es la puerta a lo que nos lleva a grandes oportunidades.
Claro que pese a todo, mi cicatriz reflejara a pesar de todo, todo ese mundo donde en pequeños detalles existió el amor.
Hoy tal vez no es el momento para brillar, sino para reflexionar, descansar y retomar el rumbo de aquel bello comienzo que quedo allá a finales del 2015.
Mi mundo estuvo sobre dos manos, si esas manos tal vez hubieran estado mas fuertes y firmes jamas hubiera llegado un punto y coma, sino un seguirá.
A veces el tiempo no es lo que parece, a veces los echos no condicen con lo que decimos, a veces lo que escribimos si coincide con nuestro interior.
El amor que evoluciona también desciende, un amor que se fortalece es el que con una mirada basta para enfrentar el mundo, a veces, todo se distorsiona y las miradas se pierden.
Puede que analizar tanto a veces no sea un acto beneficioso, pero pese a ello, hoy es el dia que empece a entender el mecanismos de las fisuras humanas, entendi lo esencial de un pilar, de un espíritu libre.
El color rosa se termina en algún momento, hay que saber, querer, intentar que el arco irir perdure para mantener un poco latente ese color que nos da satisfacción.
A donde sea que valla cada historia, el destino siempre te llevara a recordar porque, como, de que manera, con que intensidad cada cosa que te dio paz, porque fue esa magia de la esencia que te hizo elevar.
sábado, 28 de julio de 2018
miércoles, 18 de julio de 2018
En la canción que recién escuchamos, la compañía de la
guitarra puede reflejar una sinfonía precisa, clara.
La música acompaña el mensaje, despierta la sensibilidad auditivas, nos despertamos y captamos; nos llega.
No cualquier canción nos puede llegar, siempre hay algo, un ritmo, un mensaje escondido, una declaración, un momento, algo nos traslada.
La música acompaña el mensaje, despierta la sensibilidad auditivas, nos despertamos y captamos; nos llega.
No cualquier canción nos puede llegar, siempre hay algo, un ritmo, un mensaje escondido, una declaración, un momento, algo nos traslada.
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