miércoles, 12 de junio de 2019

Acústico. Una melodía diferente, de seguro atípica para mi apariencia. Desencaje total del ideal que muchos pueden tener, pero que en si no existe una diferencia entre esa música y mi persona. Mi persona en esencia. La calma, la suavidad, lo atenué también es parte de esta euforia, rebeldía y seriedad que puede destilar mi ser al pasar. Pero la esencia es la totalidad de los dos polos que concluyen en esta mezcla, en esta rareza con la que me describo.
A veces. Sí, una de las palabras preferidas para mi vocabulario. A veces puede que lo que anhelábamos hace un tiempo atrás, sea nuestro presente con una dimensión más amplia. Puede que ahora en el horizonte detrás de estas metas, se aproxime una cima incierta, pero tentadora en adrenalina y un tanto de euforia. Vivir sin perder el hilo de lo que nos sujeta a lo que consideramos moral, aventurar es un desafío; pero que no todos siguen firmes a su filosofía en el transcurso. A veces todo se desvirtúa, pero en el fondo, sabemos, si intuimos, cual es lo que debemos y que solo es un atajo. No todos los atajos son buenos, debéis ser muy sabios para aventajar el destino. Quien cree, poseerá la manera de interpretar, quien solo analiza podrá opinar de cualquier manera, quien solo siente, de seguro le llegue. En ningún momento existe la palabra “tarde
Somos responsables de lo que transmitimos. Cada palabra tiene un significado, cada uno de ellos difiere en una postura. Le aviso a mi destino que por más que confié en el, busco revancha ante ciertas cuestiones que he dejado. Supe que mi rebeldía sería motivo de debate, pero no esperaba darle revancha a todo aquello que alguna vez estuvo en la cima.