Con su risa que murmura en mis recuerdos, puedo escribirle ciento de melodías, inspiradas en la pasión que logra generarme.
Con sus caricias que aparecen para cubrirme cada noche, puedo dejar que el frió abunde, se que su cuerpo es el refugio de cualquier helada.
Con sus palabras puedo construir un castillo de cristal, porque se que la transparencia es la base con la cual pretende construir un paraíso de a dos.
Con sus deseos puedo jugar a atraparlos, como hojas que caen en otoño, se deslizan sobre el paisaje para convertir lo simple en una viste magnifica.
Con su mirada puedo encontrar una verdad, una con la cual nada pueda lastimar, cada palabra juega a ser cómplice de lo sencillo al mirar.
Con el paso de los días cada gesto fue construyendo lo pequeño que hoy permanece en el presente, pero que de seguro tan solo sera un mínimo recuerdo de lo que lograra ser en un futuro cercano. Cada mirada afianza las sensaciones, cada caricia contempla las ganas del ser, cada palabra escribe una melodía que se escuchara en bajo cada vez que el silencio reine entre suspiros.
Porque sin buscar, los sentimientos comenzaron a regirse ante su presencia, porque sin pensarlo mi imaginación construyo un futuro perfecto sonriendo de manera conjunta y sin poder creerlo mi presente refleja una sonrisa al pronunciar su nombre.
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