Aveces no soñamos un presente así, lo soñamos de manera diversa, pero mas allá de la desilusión de lo que se presenta, esta la satisfacción por encontrarse con aquello que se veía lejano y que creíamos que deberíamos de esperar algunas caídas mas para lograr conservarlo y apreciarlo.
Pero todo es tan imprescindible, tan repentino, que todo se manifiesta totalmente contrario a como habíamos imaginado, y es en ese momento donde nos enamoramos de la vida, donde le encontramos aun mas razones a cada acción para seguir de forma voluntaria, construyendo un futuro pertinente a lo que pretendemos.
Porque quien llega, desordena y se va, deja una huella, pero junto a esa acción una moraleja. Quienes llegan y se instalan, atribuyen a una gran sabiduría y un camino compartido. Quienes deben partir, dejan un inmenso dolor, pero ante un adiós regalan una serie de recuerdos para mantener vivo el sentimiento. Y cada ser que pasa en cada etapa, es un personaje que atribuye a un capitulo particular, porque no hay acción que no enseñe, ni tampoco hay error que no de pie para crecer y aprender. La vida es el fundamento de lo que pretendemos, los sueños la base de lo que hacemos, y los sentimientos el pilar que nos mantienen vivos en cada momento.
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