Puedo
imaginar esos momentos pero no puedo saber cómo se sienten, porque la imaginación
viaja pero el corazón queda en el presente.
Quisiera que
mi corazón intercambiara de lugar para así viajar, despertar y encontrar allí todo
lo que sentirá cuando esos pasos sean reales. Quisiera que el mundo se detenga
cuando sus manos acarician mi piel, así como también quisiera que el reloj se
detenga cuando no esta acá, pero son cosas tan imposibles como querer conservar
todo un amor en un frasco de cristal.
Los días de
verano se aproximan y la pregunta existencial aparece, buscando una respuesta
en saber cuánto tardaran en llegar esas tardes donde la ciudad se paralice,
para que solo me puedas mirar y así encontrar paz.
Abro y
cierro la ventana, como si los deseos disminuyeran con el aire que entra a
renovar el lugar, quisiera revertir tantas palabras, tantas acciones y tantos
momentos que se esfumaron como copo de nieve en primavera. Sera la ansiedad por
concretar las palabras o el deseo que los actos coincidan con las promesas, será
que la vida no puede ser tan precisa como la idealizamos.
Un día reímos,
otro lloramos y un par lo combinamos y juntamos los sentimientos, donde la
mezcla nos conviertes en completos neuróticos que disfrutan sin importar lo que
dirán. Al fin y al cabo, seamos como seamos siempre habrán palabras que nos
intentaran opacar, es de ahí donde ser uno mismo y afianzar nuestra esencia es
la mejor manera de complacer nuestras ganas de disfrutar y encontrar lo justo
para nuestro caminar.
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