Extrañar tu
piel es algo que no permito ni permitiría, despertar con roses de tu ser es un placer
intermitente. No hay día que no sea deseo el poder sentirte y llegar al cielo
cuando tus manos me convierten en mujer.
Mi mente fluye en cientos de pensamientos cuando tu voz susurra sobre mi cuello, queriendo encontrar mi oído, pero en ese transcurso mi imaginación ya emprendió un vuelo de millones de kilómetros en los cuales va recorriendo e imaginando tu respiración exaltada por estar tan próxima a mi cuerpo completamente descubierto.
Si me preguntan si conozco el universo no hay dudas en que mi respuesta es correcta, porque en cada encuentro de amor y pasión, llego a la cima del mundo, me encuentro disfrutando placeres inexplicables allá arriba donde todo es inmenso y desconocido, todo producto del encanto que ejerce tu piel en mi cuerpo.
El amor mas placentero, las miradas mas apasionadas, los besos mas sentidos y las respiraciones mas abundantes la conocí con vos, como el mismo infierno por querer gritar cuando te siento y debo de controlar el silencio.
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