lunes, 3 de agosto de 2015

Estoy.

Las penas se curan, pero la cicatriz  de lo que produjo ese dolor no se borra. 
Las palabras dicen que se las lleva el viento, o que son del viento, pero hay palabras que nada puede borrarlas ni dejarlas de murmurarse en tu interior. 
La vida es un todo y un nada. Por momentos somos un todo, una persona, un amigo, un familiar, un ser humano y pasamos a ser un nada cuando perdemos el rumbo, donde el dolor nos atormenta, las lagrimas nos recorren el rostro y esa sensación de ahogo nos desconecta de lo que realmente es. 
Siempre que llovió paro, y dicen que después de las lagrimas se pueden ver con mas claridad. Y puedo asegurar que en cierto punto es verdad, porque después de dejar que nuestra alma se libere de esa presión en el pecho por tanta angustia, podemos ver lo que queremos y lo que no. Lo que vale la pena y lo que por mas que lo valió es mejor dejarlo ir. 
Los sueños me mantienen despierta, siento haber perdido tiempo, siento haber ganado y perdido, siento tanto que es difícil explicar. Sensaciones que no conocía se despertaron, acciones que jamas creí que podrían aparecer de repente nacieron y actué, me deje llevar por lo que el momento me hacia sentir.
Puedo preguntarme si estoy viva o muerta, y la respuesta es "Estoy". Estoy empezando una nueva etapa, comenzando un nuevo capitulo de lo que conforma la historia de mi vida, no me olvido de lo que viví, pero tampoco me olvido de lo que quiero y por eso busco seguir. 

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