Me animo a sentir.
Abrirse al
mundo en tiempos de pandemia, que desafió.
Si en la “normalidad”
es difícil tomar coraje y confianza en el otro, ante el distanciamiento y el
caos orbital, se transforma en una aventura. Los miedos de seguro en muchos se
potencian, los pensamientos no frenan, las mismas cuatro paredes continuamente
provocan un leve mareo y la preguntas existenciales nos cachetean. Pero pese a
la lucha interna para mantener un equilibrio emocional, me animo a dejarme
llevar, descubrir, intentar y porque no querer.
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