No tengas miedo, que yo estoy temblando.
Tus ojos triste pidiendo auxilio y mi alma hambrienta de calidez; aquello concluyeron por una combinación exquisita, desde los ojos de quien puede narrar-
Mirar los ojos, viajar por las emociones y respirar profundamente, afirmando y decretando que todo se esfumara en algún momento y solo quedara en la cima bajo el sol, el amor.
Decepciones como colecciones, lágrimas por doquier y un nudo que no cesa y acompaña cada paso y palabra- Revolución interna que se exterioriza, aparecen recuerdos, fantasmas y algunas hojas por arrancar.
Nada puede imponer ni causar una pausa; en este punto, no hay vuelta atrás, solo caminar, hacia delante. Pero valen esos momentos para uno; donde miramos la nada y pensamos en todo, abriendo cientos de interrogantes y respuestas que no llegarán de forma inmediata.
Todo lleva su tiempo, seamos amigos o no de él, a su ritmo marcará la fluidez de nuestro sentir y razonar.
No hay comentarios:
Publicar un comentario