jueves, 15 de junio de 2017

·         Soñar es una de las cosas más lindas que mi alma aventurera pudo descubrir y encontrarle el placer. Sueño, navego situaciones, idealizo momentos, construyo castillos de cristal sobre bases no consistentes, claramente ahí, es cuando choco con la frustración, porque esa base se desmorona y caen los sueños en pequeños trozos, como las hojas en otoño.

Más allá de que el otoño sea hermoso y vemos como un árbol queda desnudo ante el mundo, podríamos decir que cuando nuestros sueños se desmoronan, nosotros también comenzamos a descascararnos y quedarnos desnudos, nuestra alma comienza por despertar esas sensaciones y sentimientos cubiertos de risas, fotos aparentes de felicidad; una lagrima es una hoja que cae, un pedido a un abrazo es otra hoja, sentir frio es otra de las hojas que caen. La frustración de nuestros sueños se parece al otoño que nos rodea cada año en nuestras vidas, es increíble como todo en el mundo está relacionado. Una estación del año, del mundo, se asemeja a una situación que puede vivir el ser humano. 

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