Aprendí que quien quiere hacerte mal, va a buscar medio y forma de hacerlo, sin importar las consecuencia.
También aprendí a amar y dejarme amar, una sensación que es inexplicable pero que te hace querer avanzar y proyectar.
Aprendí que lo que me apasiona es lo que me conforma como persona, y que pese a quien o lo que se oponga tengo, o mejor dicho, DEBO luchar por concretarlo y dejar que eso que corre por mis venas me haga feliz y me deje deslizar en la pasión de una profesión.
La vida es una, los momentos pasan, las oportunidades no siempre se vuelven a presentar y no siempre vamos a estar en la misma situación y misma etapa, por eso cada día debe de vivirse como lo sentimos y buscar siempre pero siempre lo que nos hace feliz.
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