Ese nudo en la garganta.
Sí, ese del que tantos hablan cuando el drama interrumpe la
estabilidad. Cuando la angustia llega a su punto máximo de canalización, cuando
las lágrimas no tienen más opción que salir y no detenerse, el dolor es tan
profundo que la respiración se interrumpe por la necesidad de expulsarlo.
No pretendo que regreses, todo tiene fecha de caducidad.
Solo intento detener el miedo que me gobierna por momentos. Tu inestabilidad me
lleva a pensar, que harás en tus horas de soledad. Error mio, el pensar debería
de ser inclinado a mi ser, en mi bienestar, pero no puedo olvidar quien fuiste
por tanto tiempo en mi camino.
Aun así, me lastima tu presencia, intento, juro que intento. Pero tal vez, sea eso, solo me quedo en el intento, porque no logro el equilibrio entre mi bien y tu bien, no puedo ir y venir. Me necesito apartar, aunque lastime, puede que sea lo mejor o no, es lo que siento que debo hacer. No puedo soportar eso que me lastima, no puedo tolerar más ilusiones rotas.
Aun así, me lastima tu presencia, intento, juro que intento. Pero tal vez, sea eso, solo me quedo en el intento, porque no logro el equilibrio entre mi bien y tu bien, no puedo ir y venir. Me necesito apartar, aunque lastime, puede que sea lo mejor o no, es lo que siento que debo hacer. No puedo soportar eso que me lastima, no puedo tolerar más ilusiones rotas.
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