miércoles, 22 de agosto de 2018


Recaí.
Que palabra tan chica para, a veces, cosas tan grandes. Recaí en sentir, volví al fondo donde la debilidad me provoca una nube. Selecciono específicamente, delicadamente, despectivamente en algunos casos, cuales son los pasos más certeros a mi criterio.
No hay mayor placer, libertad, paz, equilibrio, sensatez para mí al poder es deslizando el negro que puedo apenas ver por el reflejo en la pantalla de la pc. Que esa línea oscura siga creciendo, implica que me estoy dejando llevar por mí misma y puedo expresar lo que pienso y siento de manera espontánea, sincera, transparente, equitativa.
La escritura me regalo placeres imaginables. Mi alma se encontró con la esencia de mi ser y juntos desplegaron palabras llenas de sensaciones, sentimientos y la cantidad de adjetivos que quieran sumarle a la oración.
Escribir es arte, el arte es ambiguo, la música conforma parte de ese lenguaje, y hay un lenguaje universal. La música es el lenguaje universal, escribir es arte y necesitamos del arte, de la música, del optimismo, de los soñadores para que eso universal, sea parte del universo.

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