miércoles, 6 de noviembre de 2013

En mi pasado se encuentra mi mayor grado de sentimientos.

Mientras la vida sigue corriendo de manera tal que el reloj sigue sumando vueltas alrededor de los números, yo sigo esperando la delicada sensación de volver a amarte, de volver a encontrarte, de volver a mirarte y decirte: esto es producto del destino, todo sucedió por alguna razón, hoy volvimos a estar acá, en el lugar y la hora exacta para seguir escribiendo este inmenso capitulo.
Pero tal vez esperar no sea lo mejor, tal vez debería o deberíamos de olvidar lo que fue en su momento la complicidad de nuestras almas, y dejar que nuestros camino se alejen. Siempre están esas acotaciones que nos hacen volver a cruzar nuestros recuerdos, pero definitiva no somos capaces ni lo suficientemente audaces para volver a dirigir la primer palabra.
De qué sirve extrañar si no habrá nada que saque esa sensación, de que sirve amar si ese amor queda intacto por más que los meses sigan pasando, de que sirve seguir teniendo esos proyectos guardados con cariño si cuando pensamos en ellos, siendo un poco coherentes sabemos que no se podrán concretar.
No tiene sentido seguir sintiendo, no vale de nada seguir acumulando los recuerdos como algo que se encuentra en el presente, todo es parte del pasado, tal vez lejano o por ahí cercano, pero en fin todo concluye en pasado.

Un pasado lleno de emociones, lleno de sentimientos jamás vueltos a encontrar, proyectos que quedaron tan solo plasmados en la imaginación y un anhelo en volver a sentir como se desmorona la conciencia en un beso. 

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