A veces solemos pensar mas en el otro ser humano, que en nosotros mismos.
Dejamos de lado nuestros miedos, para darle seguridad a quien tenemos al lado.
Nuestro dolor pasa a ser tan solo una mueca ante infinitos gestos de gratitud, derivamos barreras para tranquilizar un huracán ajeno y esquivando el que llevamos dentro.
El mundo se presentaría de manera diferente, si existieran menos personas egoístas. Hay quienes tan solo buscan conseguir sus objetivos, sin importarle los sentimientos de quienes van sobrepasando. Ilusionan, fingen un panorama que solo durara unos minutos en la mente ajena, y de manera repentina destruyen la ilusión que alimento una sonrisa.
Cuando planteamos estas cosas sobre las vivencias, solo saben responder que son las reglas de la vida. Que en cualquier camino que tomemos, siempre se presentaran desilusiones, quienes nos lastimen, quienes traten de derrumbar lo que se construye con pasión, sacrificio y entusiasmo. Y ahí es cuando yo personalmente analizo en mi subconsciente y me pregunto ¿ Porque debo de vivir todo esto, si yo me manejo de manera diferente ante la vida? Pero por mas que en lo que vivo cotidianamente elija la manera mas sincera de establecer lazos, que prefiera la verdad por mas que pueda presentar diversas consecuencias, que piense de que manera generar mas sonrisas, sin importa ese pasado que dejo tantas huellas en mi historia, No todos van a actuar de la misma manera.
Y aunque el mundo se transforme en un infierno de acciones malignas, yo seguiré manteniendo firme esa esencia de sonreir y buscar la manera de regalar una buena acción, una palabra sincera y un gesto verdadero y lleno de sentimientos.
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