Entre el desorden de recuerdos que desfilan en la memoria y
los sentimientos que revolotean para expresarse en el límite de exaltación, las
lágrimas dejan un pequeño camino, queriendo comprimir esos recuerdos como parte
del hoy, no queriendo dejar que se escapen esos momentos que tanta felicidad
pudieron dar.
Después de enfrentar el mundo, los límites impuestos por
ciertos sujetos que tan importantes parecían y que hoy tal vez no se cansen de
querer derrotar esa seguridad de lo que pretendes enfrentar y lograr, es ajena
a lo que vas a ir a buscar y concretar con las palabras más sinceras y
verdaderas. Porque cuando te instalas en ese lugar que tanto esperaste junto a
los sentimientos más puros, no hay rival que sea capaz de frenarte.
Es amar y querer enfrentar por mas difícil que sea cualquier
tormenta, es querer buscar el instante preciso para gritar que es lo que hoy
gobierna en tu ser en su totalidad, es empezar a vivir una vez más, sentir que
volves a nacer y todas las esperanzas, fuerzas y ganas volvieron de manera tan
sencilla como si jamás hubieras conocido el dolor.
Por eso al dolor una vez que conocemos la felicidad podes incluir
en la frase “que lindo es el dolor”, porque gracias a todo aquello que nos lastimo, aprendimos a ser fuerte y apreciar cuando algo es realmente verdadero
y puro al sentirlo. Porque después de todo lo que marco nuestro corazón, apareció quien
puede con solo caricias y palabras ir borrando aquellas cicatrices y comenzar a
remediarlo con amor.
No hay comentarios:
Publicar un comentario