Una lucha incesable para que las palabras más sinceras
tengan credibilidad, una lucha constante que el corazón no deja que se termine,
porque aun tiene mucho por dar y aunque lo intente derribar la imponente
sacudida desde afuera, sigue firme intentando fortalecerse más y así ganar la
batalla que hoy se presenta como la más grande en su historia.
La realidad se convirtió en un laberinto, donde la
transparencia es opacada por lo mas intangible que se pueda presentar, los seres externos tan fuera del alcance de
lo que realmente es, imponen hipótesis sujetadas de un pasado que día a día
disminuye en la memoria, pero que aparece por malas intenciones en el hoy y
genera un mal estar poco tolerable para soportar.
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