En un estado de sueños, la realidad golpea la puerta queriendo arrebatar lo poco que llegamos a plasmar. No hay motivos para rendirse, tal vez solo aparezcan esos pensamiento de cual es la falla que se instala en cada paso con seguridad y después los reproches se incorporan en lo cotidiano.
Los intentos es van consumiendo y no quedan muchos disponibles para conforman un esfera dispersa en cuando a lo que creemos de realidad, es el simple hecho de ser y querer conservar esa esencia que dejo un legado en cada acción, marcando un parámetro de lo que conlleva nuestro accionar.
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