Ella tan solo sostenía un sueño, seguía las reglas, oprimía su verdadero ser por miedo a la mirada ajena.
Hasta que en un momento muy propicio, rompió el silencio y corrompió con lo estructurado, tan solo para guiarse a lo que realmente quería llegar y concluir.
Durante mucho tiempo, las reglas y obligaciones hacen que nada parezca fácil, que las palabras de quienes tienen el poder rijan nuestra nuestra historia, pero cuando caemos de tal manera y tomamos conciencia de lo que queremos y somos, no hay nada ni nadie que pueda tenerte.
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