viernes, 25 de enero de 2019

Aunque te cueste creerlo, te rías o tan solo no pueda decir todo tal como es, la verdad es inevitable cuando se trata de una mirada.
Es una forma de amar, es entender que al volar esa sensación es impagable. Te elijo ante cualquier posibilidad, es mirarte y saber que vale la pena esperar y dejar que cada instante pase y fluya.
Creo en mi tanto como jamás pude imaginar creer. Creo en lo que siento y en la manera de desenvolverlo ante el mundo, ante vos e incluso ante mí. Es desafiante amar desde la libertad, pero es lo más sensato que se puede sentir.
No necesito leer el horóscopo ni que me depara este nuevo ciclo; nada puede explicar ni acercarse a la manera que el alma se distiende cuando entre risas nos miramos y dejamos que el tiempo contemple eso sincero que nos da una risa al finalizar el día.
Mañana tal vez será distinto, incluso hoy puede ser diferente, nada está escrito, solo que dos almas se encuentra en libertad y exploran el sentir desde un lugar diverso al que el mundo concluye como estereotipo de verdadero.
No hay necesidad de etiquetas, ni promesas, mucho menos juramentos. Alcanza con ser fiel a la palabra y saber que cuando el tiempo acompaña podemos disfrutar. 

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