La química, para mí, es fundamental para vivir a flor de
piel cada instante.
Conectar en química, es como una inyección de adrenalina que nos impulsa a vivir.
La química de dos labios, puede ser la inyección con la dosis justa a que decidas, desde ese momento, vivir.
Todo acto sincero, deseo, querido, anhelado, imaginado es la droga justa de valentía para enfrentar con la mirada en alto, que todo lo que deseas, está justo enfrente tuyo.
De todo el caos mundial existente. Lo que no se prohíbe hasta ahora, es el ser libres en decidir cómo vivir, de qué manera enfrentar el día a día y con qué propósito. Es una de las pocas cosas que nos quedan sin restricciones, normas, leyes, etc.
Ser uno mismo, vivir a través de lo que se siente, de lo que realmente el “yo ideal” hace apertura a lo terrenal y espiritual.
Diferentes parámetros podemos tomar de lo terrenal, divino y espiritual, pero en fin, en cada uno tiene una perspectiva diferente. Y toda creencia, manera de creer, conectarse esta bien. Porque no importa a que o a quien adoremos o creemos/sentimos que pertenecemos, todos incluso que siguen el mismo patrón tendrán visiones diferentes. Y eso, es lo que nos hace querer conocer, lo diferente del otro, su sabiduría, su interpretación.
El conocimiento no solo proviene de los libros, enciclopedias, tutoriales, el conocimiento es tan ambiguo y amplio. Que incluso el vivir nos emerge en un conocimiento.
Una vivencia, un viaje, un libro, una persona, incluso nosotros mismos, podemos ser una puerta a un nuevo conocimiento. Y lo más satisfactorio de todo esto, es que el conocimiento es la herramienta más valiosa a la hora de enfrentar el mundo, un país, un suceso, un momento. Todo depende pura y exclusivamente de tu manera de percibir y abrirte a vivir una nueva experiencia, poniendo en práctica todo lo adquirido y abriendo la posibilidad de conocer un poco más.
Las palabras derivan en cien puertas para abrir e indagar. Toda palabra, deriva en otra, y su significado puede transportarnos a otro plano de las explicaciones para ampliar e introducirnos a ese lenguaje. Pero todo esto puede suceder solo ante una persona que quiera aprender, tenga iniciativa de entregarse a navegar por diferentes puntos del conocimiento humano.
Conectar en química, es como una inyección de adrenalina que nos impulsa a vivir.
La química de dos labios, puede ser la inyección con la dosis justa a que decidas, desde ese momento, vivir.
Todo acto sincero, deseo, querido, anhelado, imaginado es la droga justa de valentía para enfrentar con la mirada en alto, que todo lo que deseas, está justo enfrente tuyo.
De todo el caos mundial existente. Lo que no se prohíbe hasta ahora, es el ser libres en decidir cómo vivir, de qué manera enfrentar el día a día y con qué propósito. Es una de las pocas cosas que nos quedan sin restricciones, normas, leyes, etc.
Ser uno mismo, vivir a través de lo que se siente, de lo que realmente el “yo ideal” hace apertura a lo terrenal y espiritual.
Diferentes parámetros podemos tomar de lo terrenal, divino y espiritual, pero en fin, en cada uno tiene una perspectiva diferente. Y toda creencia, manera de creer, conectarse esta bien. Porque no importa a que o a quien adoremos o creemos/sentimos que pertenecemos, todos incluso que siguen el mismo patrón tendrán visiones diferentes. Y eso, es lo que nos hace querer conocer, lo diferente del otro, su sabiduría, su interpretación.
El conocimiento no solo proviene de los libros, enciclopedias, tutoriales, el conocimiento es tan ambiguo y amplio. Que incluso el vivir nos emerge en un conocimiento.
Una vivencia, un viaje, un libro, una persona, incluso nosotros mismos, podemos ser una puerta a un nuevo conocimiento. Y lo más satisfactorio de todo esto, es que el conocimiento es la herramienta más valiosa a la hora de enfrentar el mundo, un país, un suceso, un momento. Todo depende pura y exclusivamente de tu manera de percibir y abrirte a vivir una nueva experiencia, poniendo en práctica todo lo adquirido y abriendo la posibilidad de conocer un poco más.
Las palabras derivan en cien puertas para abrir e indagar. Toda palabra, deriva en otra, y su significado puede transportarnos a otro plano de las explicaciones para ampliar e introducirnos a ese lenguaje. Pero todo esto puede suceder solo ante una persona que quiera aprender, tenga iniciativa de entregarse a navegar por diferentes puntos del conocimiento humano.
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