Si no escribo siento que me apago, pero si comienzo a escribir, es como si algo me faltara. Como si mis palabras no tienen esa fluidez con la que solas rigen por la linea y se marcan solas con tintas.
Es difícil dejar que esa sensación que gobierna mi ser, se describa o se acerque a todos aquellos adjetivos que podrían acercarse a su descripción.
Perder, no es una palabra ni un verbo, es algo que lo podemos sentir en cada rincón del cuerpo mas allá del peso de la palabra.
Perdemos a alguien, perdemos momentos, perdemos oportunidades, perdemos tantas cosas como podamos imaginar, pero lo que jamas perdemos es el deseo por un ultimo momento. Ese momento que seria la revancha ante la vida y el desafió de las palabras. Eso perdemos, la fluidez de las palabras, el tacto, la mirada, el calor e incluso hasta el frió.
Que injusto es todo cuando perdemos lo mas valioso y así seguimos de pie. Sin saber a donde ir, pero de pie. Sin pudor ante el abismo, pero de pie. Sin argumentos, pero de pie.
Un vació que crece con el pasar de los días, la ausencia se empieza a notar mas, nos encontramos con la falta y la caída libre a la realidad puede no ser tan inesperada. Es una caída, por lo tanto, duele. Pero no sabemos cuanto dolerá; hasta ahora el dolor en el pecho aparece y desaparece, están las ilusiones de que tal vez todo sea mentira, pero no es así, no puedo ni podemos engañarnos mas.
Se fue, pero esta. En pequeñas señales, en pequeños detalles, en sueños y reflejos.
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