lunes, 11 de febrero de 2019

Confiar. 
Confiar en las personas es un desafío constante. Es sentirnos al límite todo el tiempo. 
¿Respiro y sigo? ¿Debo de pausarme? ¿Puedo acudir a la calma? 
Lamentablemente, solo en una pequeña fracción de toda la gente que nos rodea, solo en pocos de ellos, podemos cerrar los ojos y poner las manos en el fuego. 
Esto se debe, a que pocas de esas personas realmente se muestran transparentes. Personas que sus pensamientos, sentimientos, acciones concuerdan tal a como lo demostraron en cada instante, sin tomar una “pausa”.
El confiar mutuo, no es muy casual en realidad. La fachada tapa mucho de lo que en verdad pasa, somos tan hipócritas como nefastos cuando reprimimos nuestras palabras e incluso sentimientos.
No confiar en uno mismo, es el acto más cobarde que se puede observar, créanme. No hay peor cobardía que ver a alguien que se miente así mismo, es sentenciar su propia pena de muerte.

No hay comentarios:

Publicar un comentario