jueves, 14 de febrero de 2019

Podemos sentir lo que no vemos.
El universo se encarga de que todo atraviese nuestro ser.
Las sensaciones nacen del sentir y del gozar.
El goce de tu aroma puede fluir, tu respiración exaltada puede inclinarse hacia cualquier variante. La música de fondo acompaña tus latidos exaltados.
Mi euforia puede aumentar sin rigor, sin límites ni prejuicios, porque yo soy así, directo al sentir, al expandir mis instintos. Me nace dejarme llevar por tu locura, como también me atrevo a llevarte a recorrer un mundo incierto.
Entre risas, dudas e interrogantes, puedo calmar esa sensación de miedo. Puedo y quiero, las palabras que pueden salvarnos incluso la vida.
Lejos del bien y del mal, lejos del juzgar, muy lejano al que dirán, tan solo silenciando el mundo me oigo.
Me aferro a mi alma en el universo. Mi alma que desquita cualquier prejuicio y tan solo intenta vivir en un mundo donde las palabras perdieron su sentir y su totalidad de significado.
El decir se convirtió en un acto de impulso y etiquetas, ya no se dice lo que se siente sino lo que otro quiere oír. Así de hipócrita como se lee, es como también elige vivir mucha gente.
Triste y agonizante para una novata apasionada por la literatura, por el escribir y dejar que las palabras describan cualquier acto que se puede vivir y sentir. 

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