lunes, 16 de septiembre de 2013

En días como hoy que la lluvia cae sin parar, recurren a mi esos recuerdos que de seguro ambulan por tu persona también. 
Una ventana que respaldaba esa cama donde el desayuno era el compañero de cada mañana, donde el diminuto ruido en cada taza conformaba un compás con la lluvia, y los minutos pasaban sin restricción, era solo nuestras miradas y esa vista de la ciudad empapada por la lluvia. 
Esos recuerdos, son los que quedan anclados, por mas que los años pasen. Era la paz implantada en una lapso disminuido en caricias. 

No hay comentarios:

Publicar un comentario