Son tantas las dudas que van acariciando el camino, que cada vez son mas las ganas de volver al comienzo y dejar atrás todo lo que en este presente nos da mas razones para llorar que para sonreír.
Un gran laberinto, delicadamente juega contra un abismo con el corazón, jugando lentamente a dejar caer cada recuerdo como hojas en otoño, derribando cada barrera impuesta de forma natural para no llorar por esas aventuras que tanto ilusionaron al verdadero ser.
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