Transitando los últimos días de invierno, acercándonos a la inesperable primavera. Llega para instalarse una tormenta de vientos, lluvias y un frió polar en el interior de tu propio ser. Bloqueando todo tipo de sentimiento, levantando una muralla aun mas alta de la que estaba allí hacia un tiempo, tratando de bloquear lo que era referido al afecto para no volver a sufrir.
No hay vuelta atrás, no hay reproches que alcancen para restablecer lo que se rompe.
El corazón frágil, es como una gota congelada por el frió, al primer cambio de temperatura se desvanece, y es así como muchas veces la memoria y el corazón comienzan a funcionar de manera contradictoria, debido a las frustraciones y decepciones que vivimos.
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