Todo ser humano se desliga de aquello que atormenta sus días, bueno en realidad no todo ser lo hace. Algunos no saben enfrentar eso que creen que les hace bien, pero que en realidad es parte de sus pensamientos que lo es así porque en la realidad debilita su persona, la ahoga en no poder avanzar y en no poder vivir en libertad.
La mente muchas veces nos juega de manera contraria, no sabe darnos la claridad que necesitamos, se complementa con el corazón y entramos en un inmenso laberinto. Donde lo que sentimos no es suficiente para seguir luchando, y los pensamientos quieren darle esa fuerza que falta, pero no se llega al máximo de expectativas, porque de manera contradictoria ese complemento sabe que no es posible contemplar un alma perdida.
Es ver la realidad desde afuera, y tratar de entender que por mas que uno quiera, hay cosas que están muy lejos de ser verdad. No se puede cambiar el aparentar de un ser, por mas amor que pudimos llegar a experimentar en su paso por nuestro camino.
Es dejar que todo vuelva a acomodarse con el tiempo, es dejar que el corazón restablezca las fuerzas y la capacidad necesaria para volver a sentir. No es darse por vencido, es saber que si paso de esa manera, por alguna razón fue, aunque no se pueda ver el porque de tanto dolor y desepcion en el hoy, en la llegada del mañana caerá como arte de magia.
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