viernes, 12 de marzo de 2021

 Basta una mirada para coincidir y dos palabras para crear un cosmo de libertad. 

Ser uno mismo, con la audacia de entregarle al alma lo que desea, es un viaje de ida, jamás se vuelve después de abrazar lo puro y real que nos toca en lo profundo del alma. 

No quisiera vivir sin mi libertad, porque en ella encuentro fuerzas para seguir y volver a volar. Aprendí de ella a expresarme, ser como me plazca y como lo siento. A veces, llamada la loca, pero que me importa como pueden llamarme, si lo único que me importa es la paz y la energía cálida que me recorre por dentro y se refleja en mis ojos.


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