miércoles, 17 de marzo de 2021

 Lo siento, en cualquier lado y momento. Percibo su compañía cuando aparece de la nada, se remueven las energías y afirman emociones. 

Cuanto que crecí aún sin su presencia física, ni consejos ni palabras que alimentaban el alma, tan solo cerré los ojos, respire y supe que debía seguir. 

Un camino incierto, pero con mucho amor. Un paso y una decisión, una despedida y un reencuentro, puesto que en eso se basa mi vida desde ese momento que la luz se apagó y debí encontrar luz en la oscuridad. Una travesía que transformó mi alma. 

Aprecio el sol y la luna, me conecto de acuerdo a sus fases y resplandor de colores. Amo como se difuminan los colores, y algo que aprendí en esos paisajes, es que el gris no existe.


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