En silencio, en soledad, bajando todas las barreras y abriendo el alma, me atrevo a decir cuanto te extraño.
Mi mente, mi voz y mis recuerdos se fusionan para quebrantar la corteza que me inventé para no derrumbarme extrañandote. Y ahí, en esa fusión, todos los problemas desaparecen, te busco en mis letras y trato de encontrar el acorde perfecto, para cantarte al cielo, justo como lo hacíamos en la tierra, solos, disfrutando y sonriendo.
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