Que curiosidad las batallas humanas.
Que amplios y extensos son los detalles que derivan de una herida no sanada, los patrones que se repiten y el alma que se pierde continuamente. Todo gira en círculos sin detenerse a meditar y analizar la posibilidad de escapar, y volver a comenzar con una pizca de amor propio, si es que todavía existe.
Salir y volver a empezar no es para cualquiera, la valentía se pierde y pocos la conservan.
Se aprende a tomar las riendas de la vida, y dar batalla para conquistar la paz.
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